martes, 25 de julio de 2017

¿Por qué las alcantarillas son redondas?


La razón matemática que puede explicar esta forma es muy sencilla: que no se nos caiga la tapa por el agujero.


Impresora 3D LASERTEC 30 SLM


"La fusión selectiva por láser en un lecho de polvo abre un campo de posibilidades en nuevas aplicaciones. Por lo tanto, es un complemento ideal a las máquinas LASERTEC 3D en el campo de las Tecnologías Avanzadas " , afirma Christian Thönes, Presidente de DMG MORI Aktiengesellschaft.


Los componentes metálicos complejos pueden fabricarse a partir de polvo utilizando la fabricación aditiva. Para este fin se utiliza una amplia gama de materiales soldables, que se extienden hasta aplicaciones multi-material, dependiendo de la aplicación.


El aeropuerto de Sabadell en la Guerra Civil


El uso militar del Aeródromo no estaba acabado cuando estalló la guerra (más info: ‘La génesis de la aviación y los orígenes del Aeropuerto‘). El 5 de septiembre, el comandante de Ingenieros Miguel Ramírez de Cartagena se dirigió por escrito al Ayuntamiento indicando que dada “la situación estratégica del proyectado Aeródromo de Sabadell, se juzga necesario poner su campo de aterrizaje en condiciones de utilización con la máxima urgencia”. El 9 de septiembre una brigada de 40  hombres comenzó los trabajos de mejora, supervisados por el Comité de Aviación, creado unos días antes en Sabadell, integrado por dirigentes de los sindicatos CNT y UGT.

Daunis


Daunis es una empresa con más de 150 años de antigüedad. Fue fundada en Sabadell el año 1855 por Llorenç Daunis i Cortada como un taller de calderería. Pronto el taller se dedicó preferentemente al tipo de productos y servicios que pedía la industria. A partir de mediados del siglo XX Daunis se configura como una moderna empresa de suministros. Se mantiene la estructura dedicada a la comercialización de bombas, válvulas, tubos, racordaje... y, en fases sucesivas, se añaden los departamentos de climatización (calefacción y aire acondicionado), neumática y compresores de aire, cada uno de ellos con personal y medios técnicos especializados. En la actualidad la empresa está dirigida por la quinta generación.

Ferran Casablancas


Ferran Casablancas Planell fue el menor de tres hermanos, el único masculino. Su padre, Ferran Casablancas Peig era un campesino de Sant Quirze del Vallès que probó fortuna en la industria en Sabadell. Así fundó una empresa de desmontaje químico para limpiar las motas de la lana que fue ampliándose con secciones de hilatura de carda, aprestos y acabados. La muerte de su padre en un trágico accidente laboral, cuando tenía 17 años, le obligó a hacerse cargo, con dos de sus cuñados, de la empresa familiar que pasó a denominarse Viuda de Ferran Casablancas . En 1901 se casó con Josefa Bertran Oliu, hija de uno de los encargados de la empresa, con la que tuvo cuatro hijos, Fernando, Juan, Antonia que murió con pocos años, y María que casó con el periodista y político Carles Sentís y fue profesora de francés e inglés.

Annie Novak


Pertenece a una nueva generación de agricultores urbanos que no quisieron aislarse del mundo en una finca lejana a la ciudad. Sobre una azotea construyó un inmenso huerto a cinco pisos de altura en el barrio de Brooklyn. Allí crecen las tomateras, engordan las coles y despuntan los espárragos. Libres corretean los conejos, cacarean las gallinas y trabajan las abejas en sus colmenas.


El árbol que sobrevivió a la bomba de Hiroshima


El 6 de agosto de 1945 fue lanzada sobre Hiroshima la primera bomba atómica usada como arma de guerra. En el momento de la explosión —con una temperatura cuarenta veces superior a la del Sol y una radiación de aproximadamente 240 Gy— la ciudad quedó destruida y murieron unas 140.000 personas. En poco menos de un año, a unos pocos kilómetros del hipocentro, brotó un Ginkgo biloba entre las ruinas de un antiguo templo budista. En la remodelación del edificio se mantuvo el árbol que pasó a ser un símbolo de renacimiento y veneración. A sus pies inscribieron una oración: “No más Hiroshima”. Aunque durante mucho tiempo no quedó rastro de vida en la ciudad, algunos Ginkgo biloba (y otras especies) resurgieron entre los escombros y la desolación. Los japoneses apodaron Hibakujumoku a los árboles que sobrevivieron a la bomba atómica.